Tranquilamente considera qué está bien y qué está mal.  Aceptando todas las opiniones por igual, sin apresuramiento, sabiamente, observa la ley.

No tengas ningún prejuicio.  Estamos muy llenos de prejuicios, somos un manojo de prejuicios.  Cuando creemos que hemos llegado a una conclusión, no es más que una decepción; una vez más te encuentras con un prejuicio introducido por la sociedad, por la Iglesia, por el Estado.  Eres una víctima de los muchísimos intereses creados que te rodean con ojos codiciosos para explotarte, para extraerte la sangre y el alma.  La próxima vez que creas haber comprendido o visto algo, obsérvalo.  Retrocede o intenta ver:  ¿Es algún prejuicio del pasado que de pronto aparece otra vez con una nueva forma, un nuevo formato, con nuevas palabras?  Y te quedarás sorprendido: así es.

2 thoughts on “[32] SIN APRESURAMIENTO

  1. Cuando Buda dice que «tranquilamente considera» significa que no pienses; es justo lo contrario del significado inglés. Él dice: deja todos los pensamientos y observa. Esa es la única forma de conocer las cosas tal como son …, porque si estás pensando, estás introduciendo tus prejuicios. Si piensas, está incluyendo tus conclusiones del pasado. Si estás pensando, tu mente está funcionando, y la mente es el pasado, y el pasado nunca te deja ver el presente. El pensamiento tiene que detenerse para dar lugar a la meditación. El pensamiento tiene que evaporarse por completo. En el estado de no-pensamiento puedes observar.

    Buda dice: Medita tranquilamente. Quédate en silencio y observa. Y observando sabrás; sin ningún proceso lógico simplemente lo sabrás: Esto es eso. Esto es bueno y esto es malo. No que tengas que decidirlo de acuerdo con la Biblia, el Corán o el Gita. Si tienes ojos, sabes dónde está la pared y dónde está la puerta. ¿Tienes que pensar en ello? Cada vez que sales de tu habitación, ¿tienes que pensar una y otra vez dónde está la puerta y dónde la pared? Sencillamente sales por la puerta sin pensar en ello para nada, ¡porque puedes ver! Pero si estás ciego, todas las veces tendrás que volver a pensar: «¿Dónde está la puerta?». Tendrás que buscarla a tientas.

    Pensar es un estado de ceguera, es andar a tientas en la oscuridad. La meditación es el estado de tener ojos, tienes la capacidad de ver. Sencillamente ves lo que está bien y lo que está mal. Y cuando lo ves no puedes hacer le mal, no puedes ir contra del bien.

    Un meditador naturalmente sigue aquello que es bueno -no es que decida seguirlo- y naturalmente evita lo malo. No es que decida evitarlo, un meditador nunca hace promesas -no es necesario. Alguien que tenga ojos nunca promete: «Siempre entraré y saldré por la puerta. Té lo prometo, Dios, nunca trataré de entrar por la pared. Créeme, soy un hombre de palabra, la mantendré, a pesar de saber que tendré muchas tentaciones». Si alguien dice eso, te reirás. «¡Qué tonterías está diciendo! ¿Qué tentaciones?» ¿Alguna vez una pared te ha tentado a entrar y salir a través de ella? No existe una tentación semejante.

    Buda dice: «Aceptando todas las opiniones por igual», sin ningún prejuicio; sin ninguna opinión ya formada … Simplemente escucha y observa todo tipo de cosas. Sé un puro espejo; eso es meditación. Y sin apresuramiento, porque si tienes prisa sacarás conclusiones precipitadas. Estarás más interesado en la conclusión que en la verdad realmente, porque la conclusión ofrece comodidad, te da una seguridad, te hace sentir que sabes. Encubre tu ignorancia, te hace sentir seguro y cierto.

    Por eso la gente está tan dispuesta a formar parte de cualquier iglesia. No están preparados para ser libres. Incluso, si en ocasiones abandonan una iglesia, lo hacen únicamente para unirse a otra. Los hindúes se convierten en musulmanes, los musulmanes en cristianos, los cristianos en hindúes. Y así van cambiando de una iglesia a otra, pero siguen siendo las mismas personas porque el planteamiento es el mismo.

    Sin apresuramiento, sabiamente, observa la ley. No tengas prisa. Con prisas puedes decidir algo que no es verdadero. Solo por la impaciencia de tomar una decisión puede que llegues a una conclusión, puede que empieces a creer. Un auténtico indagador está dispuesto a esperar, tiene mucha paciencia. Aunque le lleve vidas, está preparado para dedicarlas.

    La verdad merece que le dediques tanto tiempo como puedas.

  2. No juzgues, porque si te dejas llevar por tu juicio estarás dejando de lado e ignorando la riqueza de la diversidad. Los negocios se rigen por el costo beneficio, esa es la ley suprema de la naturaleza. Una ameba se mueve porque le conviene; que si no ganara nada en ello, no lo haría. Con la tranquilidad que te da la ausencia de posición, mira qué es lo que esta bien o mal para ti y actúa en consecuencia; sólo debes considerar el no hacer daño a nada ni a nadie con tu accionar.

    Acepta lo bueno, lo que te conviene, lo que le conviene a toda la humanidad. No olvides que tú estás aquí para crear riqueza; eso es lo bueno. Rechaza lo malo, lo que haga daño a los demás y a ti mismo. Piensa que con hacer daño no ganas nada, por lo tanto, ¿vale la pena hacerlo?

    En tus negocios aplica la regla de oro de la meditación: observa, solo observa, no juzgues, actúa en función al momento en que vives, y estarás cosechando los frutos del universo. ¿Para qué actuarías de otra manera si no te vale la pena, si no ganas nada con ello?

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