Si determinas tu rumbo por la fuerza o con prisa, te pierdes en el camino de la ley.

La existencia está disponible en toda su belleza y bendición solo para aquellos que viven de forma relajada, no por la fuerza, no con prisa alguna.  Aquellos que no se apresuran, que no corren, que no son ambiciosos, que no están comprometidos con un futuro, todavía no existente.  Está disponible para quienes descansan en casa, en el momento presente, tan relajados como si no existiera otro momento.  Este momento lo es todo…  En ese estado de relajación, el Tao abre sus puertas.

Buda al Tao lo denomina dhamma.  En inglés no existe un sinónimo auténtico para Tao o dhamma, por eso se ha traducido como la «ley».  Es una palabra pobre.  La «ley» no indica realmente el significado de la palabra dhamma.  Dhamma quiere decir la naturaleza de la existencia.  Dhamma es la armonía de la existencia.  Dhamma es aquello que mantiene la existencia unida.  Dhamma significa la interconexión universal.  Es una palabra multidimensional, tremendamente cargada de significado.  Decir la «ley» es reducirla a una palabra unidimensional.

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