No vivas en la distracción y los falsos sueños del mundo, fuera de la ley.

La mente nunca te deja estar donde estés, nunca te permite ver las cosas como son.  O bien te arrastra hacia los recuerdos -que no son nada más que huellas en la arena del tiempo- o tira de ti hacia el futuro: grandes proyectos, grandes expectativas, deseos, metas … ¡Y tú te involucras tanto, como si existiera alguna realidad en ello!

Vive en el mundo, pero no con la mente.  No permitas que el pasado o el futuro se interpongan entre tú y la realidad.  Conocerás lo que Buda denomina la ley eterna.  Palpitarás con ella, vibrarás con ella.  Serás como una ola en el enorme océano de la ley.  Te sentirás en tal sintonía, tan al unísono, en semejante profunda armonía y concordia, que el cielo entero empezará a rociarte con flores, toda la existencia se regocijará contigo.

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