Para enderezar lo torcido primero debes hacer algo más difícil: enderezarte a ti mismo.

Uno tiene que aprender a mirarse a sí mismo con los ojos cerrados; a observar en silencio.  Pero no lleves a priori prejuicio alguno.  Muchas personas te han dicho:  «Estas son tus faltas».  No lleves esa idea contigo o, de lo contrario, eso será lo que encuentres, porque el pensamiento es muy inventivo.  Deja a un lado todo lo que hayan dicho sobre ti.  Solamente recuerda una cosa.  Excepto que lo sepas por autoridad propia, no tiene valor, no tiene significado.  Así pues, marcha sin prejuicio alguno;  a favor ni en contra.  Marcha completamente abierto y mira.  Si amas y sabes cómo observar, te encontrarás con el fenómeno más misterioso:  ver una falta es disolverla. Este es le mayor secreto de Buda;  es suficiente con saber que estás haciendo algo mal; no puedes seguir haciéndolo.

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