Felicidad o tristeza; cualquiera que te acontezca, sigue tu camino intacto, desapegado.

Si llega la felicidad, no te excites demasiado; si llega la tristeza, no te deprimas.  Tómate las cosas con tranquilidad.  La felicidad y la tristeza están separadas de ti; permanece sin identificarte … . Como si no te estuviera ocurriendo a ti, sino a otro cualquiera. Justamente intenta este pequeño ingenio, es una receta muy valiosa: como si no te estuviera sucediendo a ti, sino a otro cualquiera; tal vez a un personaje de novela o de cine, y tú simplemente eres un espectador.  Si, la infelicidad está allí, la felicidad está allí, pero está allí y tu estás aquí.

No te identifiques; no digas. «Soy infeliz»; di: «Soy sencillamente el observador. La infelicidad está allí, la felicidad está allí, yo simplemente soy un observador». Afiánzate más y más en la observación; eso es lo que Buda llama vipassana, visión interior. Mira con los ojos interiores lo que esté ocurriendo y permanece intacto, desapegado.

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